La soldadora Fronius Trans Steel 2700, en modo manual, operó con
un amperaje de 92 A, alcanzando una temperatura de soldadura de 490°C,
con un voltaje de 220 V, en posición plana 1G, utilizando argón y soldando a
una velocidad de 30 cm/min con varilla de tungsteno azul. Por otro lado, la
soldadora Fronius Flextrack 45 Pro, en modo automático, funcionó con un
amperaje de 113 A, logrando una temperatura de 551°C, también con 220 V
y en posición plana 1G, con argón, con velocidades de soldadura de 5 a 150
cm/min en posición horizontal y de 5 a 100 cm/min en posición vertical,
usando igualmente varilla de tungsteno azul.
Metodología
El estudio del proceso de soldadura se divide en dos partes
principales: una fase exploratoria y teórica, enfocada en analizar la ZAC, y
una fase práctica, centrada en el comportamiento estructural de dicha zona.
La soldadura implica altas temperaturas que afectan significativamente las
propiedades mecánicas del material debido a la transferencia de calor, la cual
no toda se transfiere al material, sino que se denomina "calor aportado", ya
que el área de influencia es pequeña en comparación con el tamaño total de
la pieza (Mendoza, 2024). La velocidad de enfriamiento, determinada por la
disipación de energía hacia el ambiente, el material base y la zona soldada,
es crucial para definir la estructura final del metal. Un precalentamiento
adecuado puede reducir esta velocidad, especialmente en materiales de alta
densidad, que presentan un flujo de calor tridimensional (Núñez Velázquez,
2024). En contraste con los de menor densidad, que tienen un flujo
bidimensional. El tiempo de solidificación, influido por el calor aportado y la
temperatura inicial del material, afecta profundamente las propiedades
mecánicas. Para la cual, se emplearon ensayos destructivos de doblez y
tracción para evaluar la resistencia estructural, y tintas penetrantes para
detectar defectos superficiales, asegurando así una caracterización integral
de la zona soldada. (Pérez C. R., 2024).
La ZAC, se forma en función de temperaturas que, aunque no funden
el metal, producen cambios estructurales significativos. La recristalización en
este proceso de soldadura GTAW, ocurre cuando un metal deformado
previamente se somete a recocido, formando nuevos granos libres de
esfuerzos residuales, lo que reduce la dureza. Con temperaturas y tiempos
mayores, los granos recristalizados crecen, influenciados por la energía
superficial, y la estructura microestructural evoluciona en función del ciclo
térmico y las propiedades térmicas del material. La zona afectada por el calor
puede dividirse en subzonas, cuya extensión está determinada por el ciclo
térmico completo, incluyendo calentamiento y enfriamiento, influenciado por
el movimiento del arco y las propiedades térmicas del material (Rodríguez,
2024).